La introducción de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) en las dos últimas décadas ha impactado la vida y la cultura humana, a su vez las distintas áreas del conocimiento y la manera de enseñar y aprender. La llamada “cultura mediática” ha venido a contribuir a la reconfiguración de la realidad (y de los modos de relacionarse y reflexionar sobre la misma), de los otros y de la producción de conocimientos.
En un mundo de discursos y sentidos diversos –ideologías, formatos, soportes y lenguajes- que forman parte de los saberes previos de los alumnos/as, la escuela debe atender a este descentramiento en los modos de saber y de acceso al conocimiento tradicional, asumiendo el desafío que plantea la imagen, lo audiovisual y lo digital en los modos de conoce.
Las NTIC, con toda la gama de herramientas que contienen, convertidas en herramientas de la mente, usadas para potenciarla, facilitan la creación de ambientes de aprendizaje enriquecidos, que se adaptan a modernas estrategias de aprendizaje, con excelentes resultados en el desarrollo de las habilidades cognitivas de niños y jóvenes.
Incorporar las NTIC a la educación se convierte entonces en una necesidad, donde la discusión, más allá de referirse a su incorporación o no, debe orientarse al cómo elevar la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje con las mismas y cómo integrarlas de manera tal que lo educativo trascienda lo tecnológico.